La nueva Revolución: “La urbanización mundial de la desigualdad”| Reseña de libro: "Planet of Slums"
- HUMAN
- 26 jul 2020
- 13 min de lectura
• "Reseña Académica crítica sobre el libro “Planeta de Ciudades Miseria” de Mike Davis" por HUMAN
• “Planeta de Ciudades Miseria” de Mike Davis. Madrid: Akal, 2014 - 288 páginas.
• Título Original: “Planet of Slums” de Mike Davis, 2006
Introducción
Miseria, entendido como las condiciones inferiores del estar o la carencia de diferentes componentes para el desarrollo de una vida normal, un concepto que desde ya marca un llamativo e intrigante punto de atención, acompañada de un enunciado que es precisamente el nombre del libro de Mike Davis: “Planeta de Ciudades Miseria”. Así desde el título, el autor incide en mostrar como eje fundamental y de análisis, las ciudades en el planeta, ciudades desfavorecidas de las mínimas condiciones de habitabilidad, un hecho precedente que explica y sustenta a lo largo de los ocho capítulos del libro en mención.
Desde las primeras páginas del libro encontramos ese énfasis y preocupación en el devenir de las ciudades de este siglo, haciendo un recorrido desde el “clímax urbano” como el primer punto para entender que las ciudades en su desarrollo a partir de los últimos años, está alcanzando índices de aglomeración que superan las mismas condiciones de servicios y oportunidades para los habitantes de este. Desde hechos históricos narrados a lo largo del libro y datos de índices demográficos como información importante compartidos de otras lecturas, Davis expone el problema de las ciudades y sus áreas urbanas hiperdegradadas o “slums” como resultado de la explosión demográfica en las grandes ciudades de este siglo; mostrándonos también cómo se desarrollaron estas y los casos similares que se pudo apreciar en los diferentes países del mundo, teniendo gran similitud, una ciudad de Asia, Europa o Latinoamerica.
A su vez Davis, recalcando que las ciudades día a día son puntos de aglomeración incesante, pronostica también que el planeta se dirige a un futuro en gran parte desastroso, ubicando ciudades de mayor tamaño y extensión, pero de la misma forma hacinados y con bordes deteriorados, formándose megaciudades y megalópolis que acogerán tanto una gran cantidad de personas y de igual forma, mayores problemáticas que no se logran resolver hasta ahora, mas solo se agravarán a lo largo de los años, siendo los países en desarrollo o consideradas las de tercer mundo, quiénes sufrirán crisis muy desgarradoras; dónde el papel del Estado no es suficiente para aplacar la pobreza o desigualdad que tienen y tendrán estos territorios.
Sin duda un texto que nos cuenta de una forma y lenguaje sencillo los hechos de explosión demográfica, las urbes degradadas, la actuación del estado y la gran similitud de estos hechos en los diferentes continentes del mundo; la destreza de abordar situaciones de carácter urbano con una descripción fácil de entender, pero con una crueldad igualmente comprensible, hace de este libro, una lectura importante, pero desgarradora, que intenta provocar una preocupación muy grande en cada lector y usuario de la ciudad que opte por coger este libro. La intención del autor es muy marcada, frente a una realidad real y cruel, como es la presencia misma de la pobreza en las ciudades del mundo entero, un libro que, a diferencia de otros de carácter urbano enmarcados en los clásicos academicismo o índices, cuadros y datos poco convencionales, para Davis, solo le fue necesario contar los acontecimientos actuales e históricos sin tanto tecnicismo y pese al número de páginas, una lectura muy digerible.
"Captura fotográfica del sector de torre torre, periferia de Huancayo" por HUMAN studio.
Sinopsis
“Ciudades Miseria” nos hace referencia directamente a espacios deplorables, en condiciones extremas, ciudades miserablemente pobres, tal vez un mensaje desde el mismo título del libro ya provocador y que a lo largo de las letras de Mike Davis se encargará de sustentar ese enfoque, de por qué las ciudades que podría ser símbolo de desarrollo, son consideradas en este título miserables. Nos encontramos con un planeta, repleto de ciudades miseria, donde las peculiaridades de una se pueden visibilizar también en otras ciudades de otro continente, donde las experiencias y retratos de una se complementan y muestran lo más grave que puede ser o será en otra ciudad de igual o mayor aglomeración de personas. Es un texto que nos alerta a pensar, a indignarnos y hasta renegar de los contrastes que si bien se nos era visible, no somos del todo conscientes que sucede a la vuelta de la esquina, en Huancayo, Lima y el Perú entero, así como en Latino-américa y el mundo entero; dónde las sociedades se dividen en poblaciones con suficiente poder adquisitivo para acceder a residencias cercanas al centro de la ciudad, pero por otro lado estas estos territorios que no cumplen los más mínimos estándares de salubridad, ocupación y habitabilidad, pues mas que un limite de superficie, se es presente una brecha social preocupante.
Sabemos que desde los años ’70 en diferentes y paralelas ciudades a las condiciones de nuestro país, las urbes que conglomeraban recursos económicos y variedad de servicios, fue un foco de migración continua de pobladores del campo hacia la ciudad, esperando mejorar sus condiciones de vida y el de sus familias, arriesgando el dejar el trabajo de la tierra para un futuro prometedor que desprendía la ciudad; fue un crecimiento desmesurado de la población, ahora urbana, dónde la extensión del territorio se fue extendiendo para abarcar zonas antes no consideradas habitables. Siendo un nuevo siglo, las ciudades principales de cada país, y región no han parado de crecer y aglomerar pobladores de procedencia rural, siendo hoy en día las poblaciones urbanas mucho mayores que las rurales, alcanzando como el mismo nombre del primer capítulo de Davis: “El climax urbano”, donde el autor nos comenta que a partir del 2020, la población rural irá en un declive mayor, y que la población urbana sufrirá una explosión demográfica mayor para los años de 2050, que los países considerados en vías de desarrollo alcanzarán un 95% de población urbana, creándose las “megaciudades del tercer mundo”.
Desde México con sus megalópolis al conurbar megaciudades continuas, hasta lima que supera los 8 millones de pobladores para el 2005 o áfrica del oeste, que tan solo 300 ciudades concentran 60 millones de habitantes y que el mismo nivel de concentración de pobladores logra concentrar una cantidad preocupante de pobreza. Las ciudades con mayor concentración de habitantes y con una superficie de menor escala se va condicionando a ocupar sectores no habitables, como laderas, márgenes de ríos, zonas de reserva y hasta cerros cercanos y que rodean a estas urbes; siendo las condiciones de estos espacios muy deplorables imposibilitando el acceso a mínimas condiciones de habitabilidad, de servicios e infraestructura urbana consideradas para el caso de presentación en el transcurso del libro como slums o ciudades miseria.
Los “Slums”, término que fue transformándose y aceptando su concepción al referirse a lugares en decadencia, incluso adoptada por las Naciones Unidas en el 2002, literalmente como “Hacinamiento, vivienda pobre o informal, falta de acceso a la sanidad y al agua potable e inseguridad de la propiedad”; así los slums que hace referencia Davis, se centra en mencionar a las “áreas urbanas hiperdegradadas”, un planeta que en su extensión está disperso de espacios como este.
Encontrar o reconocer estos espacios degradados, no es tan complicado, al saber que son territorios pertenecientes a la ciudad, pero por su ubicación, deficiencia de servicios básicos y de acceso, como de informalidad y pobreza extrema logran fragmentarse del consolidado urbano e inclusive de las zonas residenciales que cuenta la ciudad, así marcando una barrera intangible entre habitantes de una misma sociedad, una misma ciudad. Estas barreras y murallas sociales no solo permanecen de manera intangible, levantándose muros de la vergüenza en muchas ciudades del mundo, siendo nuestro país con su capital, la ciudad de Lima no siendo ajena a esta muestra de desigualdad social, económica y territorial.
Desde mediados del siglo XIX, estas diferencias marcadas, fueron conocidas como un “fenómeno internacional”, áreas degradadas a la miseria, que a lo largo de los años, se ha desarrollado en las poblaciones urbanas de los grandes conglomerados del mundo, China, África, El Congo, La India, países de procedencia latinoamericana y entre ellos también Perú, registra un porcentaje alto, contemplando así estas áreas hiperdegradas, siendo en nuestro País, un 68% de población que vive en territorios considerados degradados o en decadencia, con las problemáticas y necesidades ya expuestas anteriormente, un dato ubicado en el 2003, considerando que fue en aumento hasta la fecha de hoy.

Un gran porcentaje que puede retratar lo trágico de nuestro país, con 13 millones de personas que viven en condiciones insuficientes, rodeados de necesidad, pobreza, desempleo y condiciones de salubridad deficiente; si no fuera por los números y porcentajes mencionados probablemente seguiría pensando que si bien el Perú cuenta con problemáticas urbanas, el desarrollo económico y dinámica social de la urbe podría sobrellevar para mejorar nuestras condiciones actuales, pero ahora mas que nunca se es visible, que la ciudad, contada con su periferia, cuenta con mayor territorio degradado que de uso eficiente. Una realidad marcada que ilumina el panorama encontrando que, si bien hay zonas residenciales y parte de la ciudad como en el caso de Huancayo, ciudad dónde me ubico actualmente, cuenta con sectores de acceso eficiente, cierto orden en la ubicación de viviendas y una centralidad de carácter administrativo fiscal; empero viendo a los alrededores, sectores en ladera, ubicadas tan solo de 5 a 10 min del centro mismo, muestras el retrato exacto de estas áreas hiperdegradadas que menciona Davis, y son estas dos imágenes de orden y espontaneidad que se observa en la Incontrastable, también en los países que nos cuenta el autor, la gran diferencia de condiciones urbanas.
Las desigualdades urbanas dentro de un mismo territorio administrado por una misma jurisdicción local de gobierno, parece ser un punto repetitivo en todas estas ciudades con áreas degradadas, pues el poder fiscal y de ordenamiento urbano, como papel del Estado y sus entes regionales y locales, logra ser imperceptible la acción de estos para solucionar esto problemas tan álgidos y urgentes. Mike Davis nos da un recorrido de cuál va siendo la condición del estado, pues si bien, la ONU con su programa Un-Hábitat, logró reconocer que existen gran número de sectores en degradación, al igual que márgenes de desigualdad entre los pobladores, como acciones importantes, optaron por crear un “Programa de Asentamientos Urbanos de Naciones Unidas” donde el punto central era dar apoyo a estos sectores desfavorecidos, una suerte de asistencia social; el Banco Mundial de la misma forma hizo su parte con proponer programas dedicados la “Urbanización y Servicios”, ambos preocupados por la asistencia de mejorar las condiciones físicas de los lugares y otras alternativas como traslado y movilización de ocupación las cuáles no fueron del todo acertada.
Medidas de asistencia a los pobres, donde se recalcaba el papel de los asentamientos y la forma como las personas habían optado por tener un carácter activo para solucionar sus necesidades y problemas locales, como la autoconstrucción, faenas de trabajo y otros; un hecho que, para profesionales como el Arquitecto John Turner en el Perú, o el Grupo CIAM en Argel, elogiaban esta forma espontánea de crecimiento y ocupación. Acompañado esto del asistencialismo de las instituciones con programas de autoayuda sin ninguna intervención de los gobiernos locales y al margen de sus regímenes, se convertía en una mercantilización de la vivienda accesible entre comillas y con rentas de alquilar o préstamo bajo, siendo cada vez mas ajeno el derecho a la vivienda, las infraestructuras y la ciudad cada día más lejana, provocando únicamente el deslindamiento del Estado para con estas poblaciones, relegando las obligaciones de este en función a solucionar la pobreza y falta de vivienda.
A lo largo del extenso libro de Davis, nos muestra experiencias de otros autores y noticias de igual forma provocativa y que ponen evidencia el rumbo de las ciudades actuales. Kinshasa ubicada en el Congo, presenta una historia singular que fue abordado por la prensa y el conglomerado de redes visuales para presentar al mundo lo que sucede ahí; los niños de esta población, muchos de estos son acusados de ser brujos, de volar por las noches usando palos de escoba y que son los responsables de todas las fechorías que se vive en la ciudad, entre robos, saqueos y cualquier otro crimen, las pestes de este territorio.
¿A qué se debe tanto temor y aberración por unos niños? Pues las ciudades, las áreas urbanas hiperdegradadas o los “slums”, la ausencia de políticas locales, tanto como la ignorancia y la pobreza han provocado esta alarmante situación. Kinshasa se ha visto desbordando de pobladores y a medida que los años pasan la situación se agrava, las condiciones de insalubridad y pobreza extrema supera los límites soportables, donde las familias no tienen lo suficiente para sobrevivir, la comida se hace escasa y los ingresos muy insignificantes; así con la incapacidad de poder mantener a sus hijos, desde muy pequeños son abandonados a su suerte, formando grandes comunidades de estos, echados a su suerte, viviendo en la calle y comiendo lo poco que encuentran en los desperdicios, optando muchos por robar y encontrar labores por un poco de comida.
El mito de ser considerados brujos, por estas fechorías, a la vez fue alimentado por la presencia de muchas iglesias pentecostales, que solo aumentaban el morbo, acusando de brujos, y seguidores del demonio, a todo aquel niño perteneciente a familias que no son bautizadas y/o no eran seguidoras de su comunidad. Una coyuntura bastante preocupante que al relucir en la prensa mundial, logró la atención de instituciones beneficiarias, ongs y algunas otras medidas de gobiernos locales, y aun así siendo insuficiente para superar este mito que en este entorno se vuelve verdad.

Poblaciones como Kinshasa donde la pobreza extrema se ve reflejado en la leyenda urbana de “Los niños brujos de Kinshasa”, un extremo delicado y desgarrador que sucede actualmente, hecho real del aumento sin medida de la población y las condiciones a tan alto nivel de pobreza que tenemos en los espacios hiperdegradados. Davis, como en el título del último capítulo: “La población excedente”, no repara en mostrar de manera cruda su manifiesto sobre la desigualdad urbana, termina con el caso de Kinshasa para irnos con un mal sabor y una sensación aterradora que talvez no estábamos preparados.
Nos referimos al desarrollo de la ciudad como un hecho positivo en la mayoría de veces, construcción de infraestructuras urbanas, de acceso y avances tecnológicos, pero Mike Davis, nos demuestra en todo el transcurso de su texto como tal fuera una literatura, que las ciudades también se conducen a futuros fatalistas, y que con el desarrollo de las ciudades, la pobreza y la miseria esta de lado; así mismo como la socióloga Saskia Sassen hace referencia a evocandose a este libro: “La desigualdad urbana es inherente a lo urbano, así la miseria, la pobreza y la decadencia se complementa y va de la mano al desarrollo de las ciudades”.
Vista personal:
“Planet of Slums” o traducida “Planeta de ciudades miseria”, me es entendido mas que una lectura de análisis de la situación de las aglomeraciones de población urbana en el transcurso de los años, un manifiesto personal de parte del autor con respecto a su preocupación del hecho alarmante de crecimiento desmedido de los habitantes en las grandes metrópolis, generando áreas hiperdegradadas que presentan condiciones de desigualdad tanto territorial como económicas y sociales entre los habitantes de este.
En lo personal una lectura muy llamativa que me ha logrado atrapar conociendo casos en diferentes partes del mundo los cuáles no son nada ajenos a la realidad de las ciudades peruanas, pues la manera de contar si bien también muy alarmante, creo que para cualquier lector y de igual forma para mí ha sido muy ilustrativa, pues logra despertar el interés, e ilumina tu entorno para darte cuenta que es un hecho real y en medida que te haces consciente de cada palabra del texto, observas los mismos hechos en el crecimiento desmedido acompañado de las problemáticas urbanas, haciéndose visible mucho más la pobreza y desigualdad.
En una ciudad como Huancayo, y un recuento de las grandes aglomeraciones del Perú, como lo es Lima, se ve claramente estas fronteras de accesibilidad, de condiciones económicas y acceso a los servicios de la ciudad. Davis gráfica muy bien estas brechas y ahonda su enfoque en la hiperdegradación del territorio, es algo que desde ya lo podré considerar al poder observar mi propio entorno y ciudad donde vivo.
A reflexionar:
Planeta de ciudades miseria resulta inspirador y a la vez devastador, deja en evidencia la gravedad del problema de la pobreza urbana, desatándose la desigualdad urbana a nivel mundial, y en gran medida formalizándose y aceptando este modo de vida presente en las condiciones de acceso a los servicios para la vivienda, la alta tasa de crecimiento poblacional y las brechas marcadas dentro el territorio; donde el Estado cumple un papel más de veedor que de responsable por repeler esta desigualdad, pues la magnitud administrativa poco o nada se hace presente en las periferias, cargando de un papel más activo a este mismo poblador por resolver a su modo, estas condiciones de vida desfavorable.
Puntos importantes que considero fueron en gran medida reveladores, en dónde siendo un habitante más de la ciudad, logramos olvidar y hasta obviar el ver estos hechos implícitos de la urbe y a medida que este se desarrolle presentará mucho mayor desigualdad entre los diferentes sectores que contempla los territorios. El que Davis presente esto, es un preámbulo valioso para todo aquel que se interese por el urbanismo y pueda ser punto de partida para entender, analizar y proponer en la vida profesional medidas para contrarrestar estos problemas, así el crecimiento poblacional como la desigualdad urbana pueda ser considerados indicadores importantes para el mismo planeamiento de las ciudades.
Por último:
Quién se pregunte cuál es el devenir de las ciudades o el por qué en las noticias del día a día, escuchamos casos como falta de abastecimiento de agua, desagüe y/o electricidad, las mismas ferias ambulantes de comerciantes informales y los reclamos persistentes de pobladores por infraestructuras de acceso a los conos y periferias donde viven; es un escenario perfecto para poder revisar esta lectura que a grandes escalas y de forma muy didáctica nos cuenta del como llegamos a esta situación y el cómo podrían ser las ciudades si las condiciones persisten de igual forma.
“Las ciudades como un futuro prometedor”, la gran aglomeración de las ciudades se debe a un hecho muy marcado también en el país, la emigración de los pobladores de zonas rurales a las llamativas ciudades, que con la esperanza de acceder a servicios de calidad y condiciones de vida mejores se aventuran a una metrópolis con un futuro incierto, pero confiando ser prometedor. Sin duda, las ciudades se venden con aquello bonito y de acceso a la tecnología, conocimientos e infraestructuras de calidad, así de prometedor como el título del libro “El triunfo de las ciudades” del autor Edward Glaeser, que nos cuenta las metrópolis como una oportunidad de incorporación a un mundo globalizado…
“Cómo nuestra mejor creación nos hace más ricos, más inteligentes, más ecológicos, más sanos y más felices” es lo que nos dice Glaeser, entendiendo la ciudad como la forma mas efectiva de comunicarse directamente, de poder transmitir conocimiento y donde el aprendizaje será un valor muy conveniente para lograr la “felicidad y éxito”, sin duda una presentación muy diferente al futuro distópico que nos presenta Davis. Pues si bien la ciudad está ligada a los grandes avances tecnológicos, no todas las personas podrán acceder a este, y menos aun existiendo las barreras físicas y sociales entre unos ciudadanos y otros, es algo que no logra abordar Edward Glaeser, pero que en su defecto Davis, hace un hincapié sin escrúpulos y en demasía trágico para demostrarnos lo que esconde la ciudad soñada, las grandes áreas hiperdegradadas, símbolo de la desigualdad urbana alrededor de las ciudades de todo el planeta.
Huancayo, Julio 2020
arq.humanstudio@gmail.com




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